5/10/14

Danse, Χορός

Suenan gaviotas y siento que no palpita mi corazón. Hay un ruido general que no me deja oír lo de dentro y ya no sé dónde estoy. A mi lado todo es gris o blanco.

Siento un baile bullicioso de la marea que recorre mi cuerpo. Cada ola es una corriente eléctrica congelada que me eriza cada poro de la piel. 

Cada vez siento menos partes de mi cuerpo. 

Mis dedos, congelados, se mueven al ritmo de los golpes del agua contra mi pelo. 

Mis piernas, animadas, se retuercen bajo mis caderas en un intento desesperado de pisar tierra. El agua asfixia. En todas partes. 

Por último, mis ojos, exuberantes, se abren y se cierran sin cesar, pero nunca veo nada. No veo el fondo. Ni el horizonte. Ni el sol. Ni nada. 

Sólo sé que siento presencias en el agua; puede que mi cerebro ya me juegue malas pasadas, pero no puedo pensar con claridad. Segundo a segundo estoy más hundido en el agua y no soy capaz de concentrarme en dejar la boca fuera. Soy más sal que yo mismo. Intento palpar tierra pero siento que soy un barco a la deriva que se marchita. Mis pétalos se derraman en el agua y mi corazón en alta mar empieza a estar del color púrpura de una rosa rota que baila lánguida. 



Un autre écroulement?  Emily Broken Rose

1 comentario:

  1. Sencillamente perfecto, mi pequeño barquito. No hay nada mejor que palabras para desnudar sentimientos y vestir corazones. Eres magnífico, y siempre lo demuestras con esta sencillez y esta pulcritud. Soy muy feliz al tener este pequeño proyecto junto a ti, y tal vez algún día el agua deje a mis pétalos vagar hasta la madera de tu navío.

    Un beso, pero no frío como acostumbro, sino cálido como tu alma.

    Emily Broken Rose

    ResponderEliminar

relampaguea